La interminable conquista de México

12661874444_94cd468be3Nos reuníamos en casa de mi abuela, tíos, primos y amigos de la familia para disfrutar una carne asada.  Con algunos había más acercamiento que con otros, pero con todos mucho cariño. Si se nos antojaba alguna golosina no había problema, pues ella tenía un puesto de abarrotes.  A ella no le gustaba participar en las promociones de las marcas, así que con ella consumíamos los productos y a otra tienda canjeábamos los cupones de regalo. ¡Ah, que tramposos!

Una noche, mi primo Juan Carlos y yo, que en ese tiempo decían éramos como uña y mugre (al menos yo siempre me bañaba) fuimos a canjear unos cupones y vimos un estante con revistas. En la portada la imagen del asombro Hombre Araña y el agresivo barbudo, Wolverine. Impresionados, compramos la revista para leerla y releerla, no sin antes regresar a casa de la abuela para recolectar peso por peso para adquirirla, a partir de allí nos enamoramos de los dibujos, dibujar y de las llamadas tiras cómicas. Entre revista y revista, me pregunte como sería un “comic” que hablara de la historia, al menos de la historia de México, tan apasionante y llena de sucesos dramáticos, irónicos e impresionantes. Al parecer, Eduardo del Rio, utilizo esta forma de publicación como forma de propaganda política. En su libro “La interminable conquista de México” narra algunas de las peripecias que ha vivido el país. Rius, como se le conoce a este caricaturista o monero, utiliza dibujos, collage y humor, en ocasiones sumamente sarcástico para hacer de su crítica una voz fuerte, inteligente y no por ello aburrida  y didáctica. Sin lugar a dudas el libro cala en la mente del lector.

Si bien es cierto la historia la forman seres humanos con anhelos y frustraciones, que sencillamente pueden tildarse de héroes o villanos, el darse la oportunidad de verla derrumba también de manera muy fácil estas etiquetas. Así la historia misma, rompe esos mitos de mármol o figuras de concreto con las que adornan las plazas o camellones. Para aquellas personas que al abrir un ejemplar les parece tedioso ver solo letras, Rius, nos ofrece otra forma de leer y conocer el quehacer humano atreves del tiempo. Por si esto fuera poco, el texto cuenta con bibliografía consultada por el autor. Aprovecho para mandar un cariñoso abrazo y saludo a mi compañero de la infancia, con quien guardo bellísimos y tristes recuerdos, como toda honda amistad.

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