Teoría de Juegos. Una breve introducción

6280668461_15ec76857a“…Alice y Bob son dos gánsteres en el Chicago de la década de 1920. El fiscal de distrito sabe que son culpables de un crimen importante, pero es incapaz de encarcelarlos a menos que uno de ellos confiese. Ordena su detención y les ofrece por separado el acuerdo siguiente:

Si confiesas y tu cómplice no confiesa, sales en libertad.
Si tú no confiesas pero tu cómplice confiesa, te sentenciaran a ir a la cárcel con la condena más larga.
Si los dos confesáis, ambos seréis encarcelados, pero no se aplicara la condena más larga.
Si ninguno de los dos confiesa, ambos seréis incriminados con cargos de evasión fiscal con lo que la pena de prisión está asegurada.”

¿Qué nos convendría hacer? Increíble es que las matemáticas tienen la respuesta…

Hace tiempo escuche en radio este problema, que se le conoce como “El dilema del prisionero” y desde entonces he intentado entenderlo sin mucho éxito, pareciera que me aturden tantas opciones. Un día, paseando por la librería del Fondo de Cultura Económica, me encontré un titulo interesante: “Teoría de Juegos. Una breve introducción” de Ken Binmore. Y lo compre.

Resulta ser que éste dilema, forma parte de un ejemplo didáctico con el que los estudiosos utilizan una rama de las matemáticas cautivadora denominada Teoría de Juegos, como el libro. En la cual los juegos se presentan como un problema con varias soluciones posibles. La Teoría ayuda a desarrollar las posibles soluciones y sus consecuencias. En base a éstas se pueden tomar decisiones apoyados en una estrategia.

Las matemáticas no están tan fuera del alcance de la realidad cotidiana y no me refiero a la sencillez de una compra-venta en una tienda de conveniencia. Las computadoras, los celulares y los vehículos, están estructurados y creados por personas que logran entender el mundo con un lenguaje matemático. Pareciera, que aquella persona que desarrolle la habilidad de entender este lenguaje trasciende de un punto individual a una corriente humana en constante cambios, son agentes de cambio.

Honestamente, me dio una lástima no poder desenvolver todo el libro. Realmente había pedazos que nomas no le entendía, sin por eso perder el gusto por la lectura, porque el autor mezclaba entre explicaciones y teoremas, pasajes de la vida personal de algunos matemáticos de renombre con los que él tuvo cierto contacto. No me rindo, de hecho espero seguir buscando algo que me ayude a entender un poco más ese mundo del caos ordenado. Ya les comentare que me encuentro.

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