Clamor en el Barrio

Era mi primer trabajo, auxiliar contable. Entre a laborar allí por un amigo que conocí en un tetramestre de maestría. Por el trabajo se le complicaba terminar toda la tarea, y pues, yo no tenía ningún reparo en prestarle mis apuntes, un día me dijo, que no olvidaría ese favor y lo cumplió.

5843670022_2d2203061fTermino el ciclo y al mes se abrió una vacante en la oficina donde él laboraba, me llamo y me pregunto sí me interesaba, yo le conteste que era administrador y no contador a lo que él me dijo que por eso yo ni me preocupara que él me apoyaría en todo lo necesario y acepte. En un par de días estaba yo en mi primer trabajo profesional. El puesto me apasiono y trate de llevarlo con toda seriedad, responsabilidad y honestidad, prefería decir que no sabía algo pero que estaba dispuesto a aprender, claro, como toda persona que labora sabe, en ocasiones eso es muy complicado de hacer. Yo cargaba un librito en una mariconera, bajo el brazo o de a tiro en mis manos. Aprovechaba cualquier momento para leer. De esto se dieron cuenta mis compañeros y sobre todo mi amigo. Me comento que tenía un libro que había leído hace un tiempo, le dije que si me lo prestaba yo se lo regresaría sin falta al terminarlo y en buen estado. Eso hice. Narra la historia de Freddie Garcia, un texano con ascendencia mexicana. En una especie de biografía, va hilando los hechos de su infancia, el barrio y como fue acercándose al mundo de la drogadicción. Con lujo de detalle describe pormenores y el contexto de la sociedad y su tiempo que invitan a la lectura. Su vida derrapa en un caos de vicios y consecuencias. Un antiguo compañero en un hospital para drogadictos lo invita a un centro de rehabilitación, apoyados en la fe en Jesucristo. Inicia entonces un tobogán de circunstancias que alteran la vida de Freddie y sus allegados, en algo que parecía no tener fin.

Cuando regrese el ejemplar, intente conseguirlo en alguna librería sin éxito. Luego, en cruceros de la ciudad veía a jóvenes con la portada del libro impreso en sus camisas, vendiendo artículos que ellos mismos fabricaban para la manutención de un centro de rehabilitación. En ocasiones charlaba con ellos y les preguntaba sobre el texto. Me decían que regularmente se agotaban pero que podrían conseguirme uno, me invitaban a sus reuniones. Aun recuerdo muchos de esos rostros. Paso el tiempo y el titulo estaba anotado en mi lista mental de libros por adquirir para colocarlo en mi biblioteca de libros leídos.

Me parece increíble como este libro tiene un espíritu de amistad que ha trascendido en mi vida y no hablo de un destino o la alineación de los planetas ni conjuras astrales, simplemente que otro amigo termino por regalarme un ejemplar que le había regalado su madre. Obviamente, no lo acepte a la primera oportunidad, creí que representaba un claro objeto de valor sentimental, a lo que él respondió que sería un honor apara él que yo lo conservara y bendijera mi compendio de libros. Lo tome con mucho amor y hoy les comparto esto, con mucho cariño.

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