Nostalgia de la muerte

Damas y caballeros, chicas y chicos, pubertas y calenturientos, me complace compartirles al fin este pequeño articulo de un libro que me enamoro y es el primero en su tipo que tengo la oportunidad de leer.

Se trata de un género sumamente escuchado por todos: la poesía. ¿Alguien ha pasado por la vida sin conocer de algún poema o poeta?, quizá algunos cuantos y esto lo dudo nomas porque solo la muerte en los vivos es absoluta. Nació en mí la curiosidad de leer poesía hace mucho tiempo, pero en el mismo instante una muralla transparente me impidió darme el gusto: la inseguridad. 3513073036_a48276b1f4_bUn miedo a no entenderla, a parecer ñoño o cursi. Recuerdo mis primeras letras eran dirigidas por esta avenida de la literatura, intentaba ser un poeta describiendo lo que entendía, sentía o pensaba. En cualquier libreta, trozos de papel o servilleta regaba mis garabatos. Pronto me di cuenta que la poesía es más que rimas, estructura y métrica. Pero no lo entendí y lo explico: pensaba que si alguien estudiaba para poder poner unos versos en papel entonces seguramente no era cualquier cosa. Y en efecto no lo es, pero no por que se tenga que estudiar, si no porque se tiene que tener un vinculo con lo que se siente. Tratar de poner en palabras un sentir y es aquí donde sale el viejo cliché: me faltan palabras para describir lo que siento… el talento, el auto conocimiento o más bien la visión de ver o imaginar lo que tenemos dentro, lo que genera un sentir…

Me ayudo mucho para animarme, conocer gente que estuviera cerca del quehacer literario, un gran maestro me dijo al compartirle mis dudas, “la poesía no se entiende, se siente” y junto con eso una lista de autores a los que sería buena idea acercarse cuando se es primerizo en esa lectura, uno de ellos, Xavier Villaurrutia. Conseguí un libro y estuvo mucho tiempo esperando su oportunidad. El titulo de la obra: “Nostalgia de la muerte”. Un compendio de poemas que desde el primero me arrebato del lugar en el que estaba, y no era cosa fácil, porque sentado en mi jardín, con el aroma de tierra mojada y mi buen Moncho sentado a mis pies es un lugar que me gusta mucho estar y disfrutar. Sin embargo, las letras me trasportaban a momentos de mi vida que pensé nadie conocía, que solo yo tenía en mi mente o a recuerdos casi olvidados. Sentía como se me ponía la piel “chinita” al ir leyendo.

Termine el libro y quise reseñarlo, pero la idea de recitarle un poema a mi esposa antes que nada me mantuvo en ascuas. Sentados en la mesa, fui por el libro y sentí que era el momento de hacerlo. Descargado… liberado… y enamorado… ahora les escribo: la poesía no se entiende, se siente…

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One Comment

  1. Felicidades marco vas por muy buen camino me atrapo tu escrito con decirte que ya quiero leer el libro que sigan los éxitos y yo te seguire leyendo. Saludos

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