Balam. La senda del jaguar

Hace algunos años, mi hermana Andrea y yo nos lanzamos a ver una muestra escultórica y multimedia  donde reunían dos culturas primarias: Egipto y Mesoamérica. Por un lado la seductora Nefertiti y por el otro La Serpiente Emplumada. Es innegable el poder de las creencias humanas, no mueren, sin embargo pueden matar…

7805759768_aefd5ee244Definitivamente, ésta saga habla de ello. Hace poco les hablé de “Coátl. El misterio de la serpiente” la primera parte de una trilogía que aborda aspectos de la mitología prehispánica de Mesoamérica. Antonio Guadarrama Collado, une ficción con investigaciones históricas. De nuevo nos trae a los sobrevivientes del libro anterior para enfrentar nuevos hallazgos fortuitos, ahora en las excavaciones de un túnel subterráneo para el metro de la caótica ciudad de México. Una piedra gigantesca, tallada y labrada es hurtada antes de emprender los estudios pormenorizados. Empieza la aventura, llena de prosecuciones, complots y espionaje. En mi opinión, la novela me genero mucha atención en la forma en que un personaje puede sufrir cambios en su personalidad no solo por sus propias convicciones, sentimientos y marañas internas, sino de la influencia exterior, el choque con la vida externa. Las personas comienzan a tomar decisiones que en otras circunstancias no harían. Hay acontecimientos que no pueden pasar por desapercibidos.

El desarrollo de la historia se teje en tiempo presente y la antigüedad, así llegamos a la vida documentada de Gonzalo Guerrero, un español que luego de naufragar es acogido por la nación Maya. Llegado el momento tendrá que decidir entre luchar contra sus salvadores o enfrentar a sus coterráneos europeos. Es aquí donde el titulo de la obra toma sentido, “Balam. La senda del Jaguar”, pues, se narra la metamorfosis del Quetzalcóatl de la cultura nahua del centro de México hasta el Kukulcán de los Mayas peninsulares, ambos sugieren el nominativo de “Serpiente Emplumada”

A primera instancia, debo confesar toda ésta mitología, leyenda o historia me parecía muy complejo, pero misterioso y cautivante. Fue en con libros donde fui encajando partes del rompecabezas de la historia, que si bien es cierto nunca termina de construirse, es un placer colocar distintas piezas. De hecho, recuerdo que al salir de aquella exposición mi hermana y yo estuvimos platicando de regreso a casa todas nuestras impresiones, parecía que no tenían fin, creo que es un síntoma inequívoco de haber disfrutado nuestro paseo. Hoy se los comparto.

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