Vicios y virtudes

Los libros me han permitido disfrutar mis sentimientos. Mi imaginación crea, construye o mezcla ideas. En muchas ocasiones todo eso me produce emociones que han llegado a explotar en lágrimas, carcajadas en medio de una fila del banco o sentimientos encontrados. Por ello, hay libros que jamás hubiera leído a no ser por el entorno que me rodeaba.

4026254814_e97e2deaa1Este es un ejemplo de lo que digo: “Vicios y virtudes. Claves para un programa de vida” de Alejandro ortega Trujillo. Es un religioso, al parecer con múltiples estudios en diversas partes del mundo y del país, encaminados en el desarrollo humano, matrimonial y familiar. Así como yo les encargaba a mis alumnos leer un libro como tarea, para tener derecho a presentar el examen parcial, más o menos así me “chutaron” este libro. Aquellas personas que me conocen saben que soy un tipo relativamente estructurado, lo digo porque hay cosas a las que si guardo una rigidez monolítica y en otras, definitivamente todo lo contrario: holgado, deshilachado y negligente. Esta parte de mi personalidad, hasta hace poco la desconocía, en terapia me la presentaron y la verdad no me callo muy bien, me di cuenta que soy un tipo nada fácil de tratar. Me avergonzó, en serio. Y no ha sido sencillo aceptar que es algo del gran paquete que está dentro de mi vida. Poco a poco, le he ido tomando el gusto, porque no todo es tan desagradable, esa rigidez también me ha permitido desarrollar cosas a las que les he sacado provecho, por ejemplo, ser tan terco y obstinado, bueno, podría decir que se transforma en perseverancia al emprender algún plan o trabajo. Así que, al saber que leería un libro que tenia el titulo las dos caras de la moneda de la personalidad humana, pues, sentí repulsión: otra vez de cara a mis tendencia personales…

Como siempre, el titulo solo es un nombre. Casi nunca dice nada del contenido, de la misma manera como sucede a las personas, no importa cuanto empeño le ponga el autor o los padres, el nombre toma relevancia solo por el contenido y no al revés, como muchos quisiéramos.

Subraye lo que más me llamaba la atención, cosas con las que concordaba, lo que no lo deje que se mezclara con lo que veía del mundo, como las noticias en la televisión, regularmente selecciona a que darle importancia y a que no, aunque yo pienso que todo se queda. En una parte hablaba del “ego” y sus matices, ese capitulo lo termina con una frase que me atrapo, por mi gusto en el boxeo: “el egoísmo puede ser nuestro mejor sparring”, refiriendoce a los combates de entrenamiento de los boxeadores antes de subir al gran combate. Así hubo muchas frases más. Y hasta programas para poder ver por nuestra propia cuenta cuales con los rasgos de nuestra personalidad.

Ese tipo de libros, además de aportarme todo lo nutritivo de su contendió, me han permitido desarrollar un deleite muy singular, no solo en la literatura si no en la vida: valorar aquello que no es de mi agrado. Algo así como dar el beneficio de la duda. Y eso para alguien tan cuadrado, es como limarle las puntas…

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