Pasión por los guantes

6323548058_afa05a1affRumbo a ver la pelea del “Canelo” Álvarez, le decía a un joven que no se le fuera a pasar el combate, que la función estaría muy buena. Y como no, en la preliminar estaría también Abner Mares. A lo que el joven me dijo: ¡nombre, va a perder!

¡A caray! Esperé que no fuera un mal presagio. Y no lo fue. Aprovecho para decir que a mi juicio el “Canelo” gano justamente. Su oponente Erislandy Lara, un cubano con una magistral técnica de golpear sin que lo golpeen, en esta ocación tergiverso un “mucho” esa frase: “sin golpear para no ser golpeado”. No propuso y los pocos golpes fueron del mexicano. La pelea fue aburrida, predecible y deslucida, porque en realidad no hubo combate.

¿Acaso el joven, esperaba igual que yo ver a un Lara arriesgando el uso de su excelente técnica? O solo es uno de los muchos que piensa que “Canelo” es un boxeador inflado por los medios de comunicación. Y es que si comparamos el boxeo de hoy con el de, digamos, “1895 a 1960” existen muchas diferencias. No es que sea muy preciso con mi memoria, yo ni existía en ese entonces, pero me encontré un libro titulado “Pasión por los guantes” de Marco A. Maldonado y Rubén A. Zamora.

En él se reúnen los aspectos más básicos del quehacer boxístico de México, precisamente en esas fechas. Nombres como Bert Colima, Jimmy Fitten o Fray Nano relucen para ilustrar las bases del boxeo mexicano. Las fotografías en blanco y negro o en color arenoso generan una sensación de nostalgia al leer las páginas. La vida del boxeador era en esos tiempos terriblemente dura, vertiginosa y novedosa. Ellos tenían récords impresionantes, no solo por el numero de victorias si no por el de los combates disputados, en ocasiones semana tras semana, hoy eso ha dejado de existir.

Si bien los promotores, siempre han formado las carreras de los boxeadores de tal manera en que primero sea conocido por el público para luego después de grandes victorias llenar recintos donde la gente se “muera” por verlos, en estos tiempos su trabajo, ha tomado matices mucho más importantes. El tipo de promoción de los boxeadores al parecer es más trascendental que las habilidades que el boxeador exhibe arriba del cuadrilátero. Algo que al “Canelo” algunos le achacan.

El libro, no tiene la culpa, pero si lo muestra y eso es parte de la literatura, las letras destapan. A mí me agrado leerlo, quién sabe y tal vez aquel joven también ya lo leyó… ¿verdad?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s