Rostro y corazón del Anáhuac

Edificios de piedra trabajada. Muros con imágenes multicolores recordando escenas de batallas antiguas o adornando las edificaciones; difícil distinguir donde entra la arquitectura, la escultura y la pintura, todo se forma una sinergia de expresión. Un “mundo” muy diferente a nuestros días, que sin embargo son parte de lo somos ahora.

3676920212_7b52a3d957_oEn ese “mundo” la interpretación de lo que significa un individuo, también aborda contextos diferentes, pero no extraños. En la cultura “nahua “como se le nombra a aquellas naciones que rodeaban el valle de México antes de la llegada de los españoles, existía un modo de ver al individuo tan simbólico como los edificios que construían. Entonces, como la actualidad, las cosas que se movían entre los estudiosos y la gente social, existían muchas diferencias. Imaginemos al experto en tecnología que nos habla de los nuevos avances en telecomunicaciones y a la persona que aunque no entiende muy bien a que se refiere, los compra, utiliza y se divierte con ellos. Ambas personas son parte de la cultura. Esto pasa en todo el quehacer humano: psicológico, espiritual, medico, etc., etc., etc. Con el concepto de “rostro y corazón” era como denominan los antiguos mexicanos lo que hoy podríamos llamar personalidad. De esa típica forma suya de ver el mundo en forma dual, complementaria y simbólica. Hasta nuestros días existen formas que seguimos usando: “a sangre y fuego”, “contra viento y marea”, “a pan y agua”. En el rostro simbolizaban el prestigio, el orgullo o la forma en que se afrontaba a la vida; por el corazón, la fortaleza, los sentimientos y el placer de vivir la vida. De esto y mucho, bastante más habla Miguel Leon-Portilla en un panfleto titulado “Rostro y corazón del Anáhuac”.

Yo encontré éste libro, cuando paseaba por una tienda de segunda mano. Es un paraíso entrar allí, libros que ya no se venden, antiguos o que se perdieron entre la multitud de hojas y hojas. El texto forma parte de la conmemoración que hace la Asociación Nacional del Libro, A.C. para el 12 de noviembre, denominado “el día nacional del libro”. Se repartió de forma gratuita en el año de 2001. Me imagino, no sé, pero debe de habar más entregas de diferentes autores y distintos temas. He intentado buscar algo por internet, aun sin éxito, pero tarde que temprano lo habrá. Así es en esto de la literatura, pues cuando se busca algo se encuentra, siempre, aunque no es siempre lo que se estaba buscando.

Aparte de interesante y nutritiva que resulta este tipo de lectura, tengo la impresión que se consigue mucho en el encuentro con estas letras. Una forma de ver el mundo que esta entrelazada con lo que vivimos día a día. Maneras que al ir tocándolas y conociéndolas nos conocemos a nosotros mismos, pues, contrario a lo que se piensa no son del pasado, si no que están mezcladas con el presente, han evolucionado. Esa forma dual de ver el mundo creo que es un antídoto, en un mundo que implica al “tener” como lograr un éxito. Ellos, en la muerte veían y sentían la vida. En la muerte, vivían la vida… al menos en sus textos…

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