México ante Dios

Las palabras son capaces de despertar sentimientos muy variados. Algunas se usan tan cotidianamente que su significado se va diluyendo. Otras, tienen un poder asombroso, incluso extraño, pues aunque contienen su propio significado parece que generan otros muy diferentes, por ejemplo: Meditación, Terapia, Perdón… pero mi favorita es Dios…

1492074064_f7f8ecae65No miento cuando digo que he visto gente que al escuchar esas palabras parece que les cayo chile en los ojos; las reacciones son muy variadas desde ácidas burlas, críticas agresivas o hasta abandonar la conversación. Dicen que si se quiere tener una platica amena habría que evitar temas de dios y política; para Francisco Martín Moreno no fue ese su objetivo. Con una novela basada en personajes reales de la vida política mexicana, el autor nos muestra su visión sustentada con investigación y documentos palpables, la caótica relación entre el estado y los religiosos a través de la historia. En un prólogo extenso, intenta advertir al lector que el libro no aborda creencias, ni dogmas ni asuntos espirituales, sino la tensión y consecuencias de los hechos entre estas dos organizaciones humanas dentro de la vida del país.

Otro dicho que he escuchado es que el mejor argumento en contra de la iglesia es la iglesia misma; esto por los innumerables atropellos o pifias en que han caído sus dirigentes. Es una institución y como tal ha aportado a la vida luces y sombras. Bien, este libro, pone a la luz algunos asuntos interesantísimos que involucran a presidentes y personas del gobierno. Para mi, esto rebasa lo anecdótico, pues, es parte de lo que la gente vivió (o vive) en el día a día. Una realidad, tan concreta como la necesidad del mismísimo aire.

El título, (muy a su estilo) da una sugerencia del contenido: México ante Dios. De hecho, hoy que reseño este ejemplar, me pregunto varias cosas: ¿cómo le hacía para leer tamaños volúmenes?, ¿tendrán alguna relación con mi problema de espalda? y ¿Existirá alguna otra forma menos compleja para entendernos en sociedad que la conjunción entre crítica y lectura?, pues, es tan estúpido censurar o atenuar todos los casos en que alguna religión ha doblado sus principios (por decir lo menos) en su afán de conservación; tanto como dilapidar con saña todo cuanto han hecho estas mismas instituciones. No digo que hay un punto medio, ni que hay que dejar las cosas en misterio, lo que sí reafirmo es que comprender estos sucesos nos dan armas para intentar que esto no se vuelva a repetir en equilibrio con los sucesos que tenemos hoy. Que los extremos son solo partes de una ecuación en constante movimiento, en función a la vida… humana, individual y colectiva.

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