Recuentos para Demián

Creo que fue de las primeras veces en que subí a un camión urbano yo sólo; me dirigía al centro de Monterrey, en plena Alameda. Ya antes mi madre me había llevado allí. Atravesé la plaza y llegue a un local con apariencia de consultorio dental.  Mi primer contacto con la terapia psicológica fue muy relajante, interesante y abrumador…

15641683438_3fdd3710c7De aquella ocasión a la fecha, ha pasado ya la mitad de mi vida. Bien recuerdo el nombre la licenciada que me apoyaba en las sesiones y mucho de lo que platicamos en aquellas pocas ocasiones. Pasaron muchos años para interesarme en ese ejercicio de diálogo otra vez. Lo que en aquella vez fue un fuerte conflicto familiar, ahora lo era una crisis sentimental. O al menos eso pensaba en las primeras citas. Claramente recuerdo cuando mi terapueta me pidio la oportunidad de trabajar conmigo 5 citas, para ver que se podría hacer, me imagino que me notaba muy nervioso, abrumado y ansioso. Como buen administrador, marque en mis gastos esas fechas con sus respectivos costos. Siempre que tengo la ocasión de contarlo me da mucha risa. Cinco citas… Casi puedo verme diciendo: “Buenas noches, tengo un desmadre en mi vida, además de problemas sentimentales; ¿podría darme tres kilos de paciencia, seis bultos de autoconocimiento y nueve litros aceptación?, ¿Acepta tarjeta de crédito?…

La terapia, en mi forma de verlo es con una novela. Tiene sus lados buenos, malos y otros de intriga. Pero quien lo desmenuza con mayor delicadeza, ingenio y un poco de amor es el señor Jorge Bucay. No sé si sea positiva su forma de ver las cosas, lo que sí sé es que abarca el suculento encuentro entre un paciente y su vida a lado de un terapeuta. Me encantaría decir más, pues en su libro “Recuentos para Demián. Los cuentos que contaba mi analista, hay muchas cosas de las que hablar. Hay mucho que compartir. pero hay más que leer y ese es precisamente el objetivo de este Blog, convidar a la lectura.

El propio título ofrece mucho del contenido, donde entre lo que se cuenta entre un terapeuta y su paciente, nacen pequeños cuentos que expanden el punto de lo que se trató en la sesión. Y si existe algo tan demoledor como un nocaut es un cuento. Hoy al terminar de leerlo, me siento muy feliz de que tengo otro libro que recomendar a familiares y amigos, un más del cual escribir y sobre todo otro motivo para amar mi terapia…

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