El laberinto de la soledad

4897296091_f00a1360a6Paseaba con mamá y mi hermana en el centro de Monterrey. Como siempre, mi madre se metió a una tienda a preguntar algo que vio en el aparador sin decirnos a dónde iba. Enfrente, una librería de gran tamaño, formal y de ventanales amplios me llamo la atención. Cruzamos la calle y entramos al edificio.

Me sentí intimidado por la cantidad de publicaciones colocadas en los anaqueles, a mi hermana no le preocupaba eso tanto como el pensar que mamá saliera de la tienda y no nos encontrara, a lo que le dije que si le gustaba un libro yo se lo compraría. Aceptó mi proposición y empezó por el segundo piso de la librería, mientras husmeaba en la primera planta. Dos personas atendían a otra en el área de cajas. Las imágenes, las letras o los títulos de las obras al tiempo que me hacían sentir diminuto por la cantidad, me daban mucha curiosidad por conocer su contenido. Era raro que no tuviera un libro en mente, creo que de allí ese sentimiento de impresión. Una columna de libros blancos se levantaba desde el suelo hasta la altura de mi cintura, lo que hizo sencillo tomar un ejemplar. En la portada se leía: Octavio Paz, “El laberinto de la soledad”. Poco recordaba del autor, lo suficiente para saber que era una obra digna de comprarla, el precio era accesible, me imagino que estaba en oferta o algo asi y fue lo que hice. Al irlo leyendo comprendí por qué es una obra que en muchos lados se ha alabado tanto, de la misma manera que a su autor. A manera de ensayo, es decir, como si la imaginación del autor estuviera dictando lo que va pensando, el libro habla del desarrollo de la personalidad mexicana. Desde las sociedades prehispánicas hasta la mitad del siglo XX en que se publicó el texto. Parece un autorretrato donde el escritor usa las palabras y no los colores para intentar pintarse y así jugar a colorear a todos los mexicanos. Por supuesto que para muchos es una obra de arte y para otros tantos casi un intento loco, aberrante y estúpido. Con imágenes desgarradoras, otras chuscas y unas más complejas la lectura es envolvente. En ese mismo ejemplar, se añaden dos textos más: “Postdata” y “Vuelta a El laberinto de la soledad”. Donde el Paz describe su percepción de los movimientos estudiantiles acontecidos en Tlatelolco el dos de octubre del 68 y sus consecuencias.

Ese día, solo compre un libro. Mi hermana no pudo quitarse de la cabeza la idea de que mi má se asustase si no estábamos, así que salimos de prisa únicamente para comprobar que mamá seguía en la misma tienda “aventando el chal” con la encargada, ja ja ja ¡Esa es mi madre!

Anuncios

2 Comments

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s