Vision de Anahuac

Parte I

Alfonso Reyes 1“Viajero: has llegado a la región más transparente del aire”— Comienza así uno de los poemas más hermosos que he tenido la oportunidad de escuchar al lado de una mujer que irradia cariño, alegría y ternura a su rededor.

Una voz añejada por el tiempo salia de las bocinas de mi automóvil. Apenas salimos de la librería cuando desgarre la envoltura del libro, lo abrí y tome un disco compacto. Para ser exacto, la edición contenía tres discos y dos obras de Alfonso Reyes, el llamado Regiomontano Universal. El libro, llamó poderosamente mi atención, principalmente por el acabado de las pequeñas pastas que lo protegían; en portada la imagen de una pintura en acuarela con un diminuto recuadro que dice: “VOZ VIVA”, y en efecto, el autor se había tomado el tiempo de grabar la lectura de sus propios textos pasados muchos años de que lo escribió. Ambas obras eran poemas, uno en prosa y el otro en verso.

A “renglón seguido” vertió sobre el papel imágenes, movimientos y sonidos de un México tan ajeno al nuestro como las fotografías de un recién nacido guardadas en el álbum familiar junto a las de la graduación y su boda de años posteriores; él mismo y tan distinto en tiempo y espacio. La percepción española a su llegada a México-Tenochtitlan, con bastante atino nombró al texto: Vision de Anahuac. Allí, el encuentro de dos culturas expresado en palabras con ritmo, elegancia y cadencia. No solo eso, pues así como en el inicio haciendo referencia a un viajero y al lugar que ha llegado, nos lleva por un mapa con distancias, vueltas y bajadas a través del mercado, construcciones y paisajes llenos de colores y espacios: los mexicas en todo su esplendor.

Claro que después de oírlo, lo leí y fue para mi muy gratificante. Sin embargo, el placer de compartirlo con ella, lo elevó a un más. Es fecha que aún traemos a nuestros diálogos alguna frase de ese audio. Al final, el autor hace una exhortación por vivir cuidando nuestra historia. No por costumbre o de forma autómata y sin sentido, sino como una manera de reconocer el quehacer humano. Me marcó tanto que el logotipo de Hurgando Cicatrices mucho se basó en esas últimas líneas, la pasión y el movimiento, quizá características de mi propia esencia, no lo sé.

Hoy les traigo este libro en señal de cariño a esa mujer que me acompañó, me acompaña y espero jamás se canse se acompañarme: mi esposa que recién festeja un año más en vida. Creo, hay mil formas con las que el ser humano puede identificarse con otra persona, a mi me gusta la lectura. Gracias… y que Dios te siga bendiciendo…

http://www.uanl.mx/sites/default/files/Alfonso%20Reyes%201.jpg (imagen)

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