Profetas del pasado

8100390342_426e1b1aed_oTengo la impresión de que el hábito de la lectura se amplía conforme pasan las hojas y el tiempo. También estoy convencido de que ningún libro tiene la capacidad de cambiarle la vida a alguien. Pero un libro si que es capaz de romper ideales, falacias y sobre todo ignorancia.

Sería muy sencillo y agradable encontrar la receta mágica para incentivar a la lectura. Se dice que la lectura mejora la comunicación, es un ejercicio muy completo para el análisis y un medio para la recreación muy profundo y estoy de acuerdo con ello, sin embargo son el tipo de cosas que solo se les puede dar el verdadero valor ejecutandolas, viviendolas, haciéndolas, osea, que para disfrutar la lectura hay que leer, así de arcaico. En lo particular disfruto los libros de historia y hoy para nada leo lo que comencé a leer, cada vez busco algo un poco más claro, temas más específicos y en base a más autores. Mi esposa me regaló el texto titulado: “Profetas del pasado. Quince voces de la historiografía sobre México” de Christopher Domínguez Michael. Donde reúne unas entrevistas como trabajo de campo a historiadores nacionales y extranjeros que tienen en sus estudios material muy nutrido y apasionante, tanto que entre ellos mismos existen opiniones encontradas que defienden a “capa y espada”; todo para un proyecto que se realizó como conmemoración al bicentenario de la independencia y centenario de la revolución. Le pareció que las entrevistas por sí solas eran material para una publicación propia; claro que tenía razón.

IMG_20150604_140757981Personajes como León-Portilla, Eduardo Matos Moctezuma y Enrique Krauze llamaron mucho mi atención, porque ya antes los conocía, otros por el contrario sin conocerlos me carcomen las ansias para buscar algunos de sus trabajos de los que hacen referencia en las pláticas del libro. Me apasiona leer la opinión de personas que saben de lo que hablan, ya antes me ha ocurrido que disfruto mucho escuchar hablar a quienes dominan lo que están diciendo, es algo que, sea el tema que sea, me atrae muchísimo… se nota un acento en la voz, en el lenguaje corporal o quizá en la forma en como se habla, que aquello levanta pasiones… para mi eso es maravilloso; verlo en letras de un libro, es igual de fascinante. Mientras lo leía, muchas ganas me daban de compartir el último párrafo con quien estuviera más próximo a mi (ja ja ja, solo me anime ha hacerlo con mi esposa).

Es un libro de Historia e historiadores. Lo goce, aun y que hay pasajes muy dolorosos, la historia tiene cierto olor a sangre. No fueron pocas las veces que reflexione sobre mis propias ideas ante algunos acontecimientos y mi vida actual, es precisamente por eso que leer me parece tan vital para el ser humano, más ahora que tenemos un contacto más cercano gracias a la tecnología, suficiente es el caótico cambio personal y estamos sumando un tipo de relación social jamás vista en nuestra historia; somos más, más cerca y más enterados. Urge no perder la sensibilidad, al menos la propia. La lectura de un libro nos tiene las manos como una una herramienta sencilla, fácil y hasta divertida.

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