El otoño del patriarca

6426365031_f9521bdd48Mi pá, acondicionó en la casa un espacio amplio que servirá como “sala de juegos” para sus tres hijos, en ese entonces, luego llegó una más. Sin mueble alguno teníamos nuestra imaginación para llegar y fue más que suficiente. Los años pasaron y se creó un proyecto de gimnasio familiar…

No sé muy bien cual era la idea de él, que quería plasmar o si había un plan, lo que sí supe es que quería colocar un aparato con funciones múltiples, esos que por un lado jalas una palanca y ejercitas un musculo especifico, si te sientas en otro lado del mismo equipo existe la opción de estirar otra manivela y se trabaja un área muy diferente del cuerpo y si te agachas se puede recoger con un esfuerzo bárbaro un fierro para lesionarte toda la espalda; tan lo supe que lo vi instalado y como lo instalaban. No miento cuando digo que todos lo usamos, cada mañana, durante todos los días, hasta nuestros días; así es, vamos y acudimos a ese aparato a recoger y tender las toallas antes y después del baño. Quizá papá ha sido el único en darle su correcto funcionamiento. Claro que hay etapas en el ser humano que le gusta experimentar o aventurarse a cosas nuevas y en un par de ocasiones mis hermanos y yo lo llegamos a apreciar como un un rincón para el sano desarrollo del cuerpo. En una de esas veces, me di cuenta que entre las “monerías” el aparato contaba con una escaladora, un par de suspensiones que hacen la simulación de estar subiendo escaleras, me llamo la atención y lo intente. A los días, me aburrí, pero no desistí, trate de distraerme en el ejercicio con música y tampoco funciono, hasta que se me ocurrió agarrar un libro mientras hacía la rutina, ¡Eureka!

El libro, fue “El otoño del patriarca” de escritor Gabriel García Márquez. Señores, ¡valla libro que tome!, si la intención era mantenerse perseverante al parecer lo logré muy bien. Termine el texto durante los días que me ejercitaba, pero no sé que ejercite más, mi capacidad de lectura o de simular subir escaleras, y no me malinterpreten el libro es buenísimo, con un manejo del tiempo dentro de la historia fenomenal, una prosa interesantísima, con frases y humor regado en cada hoja, de hecho casi podría decir que el libro estaba hecho de un solo párrafo. ¿Entonces, cuál fue el problema?, respuesta: me faltaba oxígeno…

Narra el coloquio de un Dictador en decadencia. Como dije, sus recuerdos, sus miedos y anhelos, y el drama de su vida. Imposible no encontrar pedazos de realidad, de muy amarga realidad debo decir. No he sabido que se haya inspirado en alguien, pero no creo que haga falta, quizá porque al fin y al cabo el Dictador persigue una sola voz: la suya.

Es fecha que veo ese aparato y recuerdo el libro. Hoy que quise hablarles este este texto, bueno, pues me acorde que me faltaba aire…

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