El Valor de nuestras plantas

14404709449_fcf080d934Tomé calma para leer este libro. Con una encuadernación muy agradable en pasta dura, imágenes en el interior y algunas ilustraciones en diversas técnicas de pintura, éste ejemplar me pareció delicioso; me confirmó que el amor está estrechamente vinculado con el conocimiento.

Resulta que el estado de Nuevo León, a través de la Secretaría de Educación sacaron a la luz un libro que habla sobre la vegetación de la región. Lo que le puso un sabor sumamente interesante es que no solo es un catálogo “básico” de árboles, flores y matorrales comunes por estos lados sino que involucró algunas leyendas en las que interviene la flora, y como punto extraordinario, algunos trabajos en pintura realizado por alumnos de las escuelas del estado. O sea, un trabajo en conjunto, sociedad y gobierno, mejor aun, los niños, la esperanza de cualquier sociedad. El libro se titula: “El Valor de nuestras plantas” de Glafiro Alanis Flores.

Creo en la crítica como una herramienta para el desarrollo social, no como una forma de vida, en lo personal me consume mucha energía. Un libro, pienso, no solo es la historia que narra, ni las palabras que contiene, es eso y mucho más, depende, podría decir, de la capacidad del lector para percibir lo que tiene en sus manos, así pues se me ocurre decir el contexto en que fue escrito, la vida misma del escritor, el impacto en la sociedad, etc. Claro, también está el talento que vertió en él su autor, más todos los esfuerzos que realizó para llevar su trabajo al fin.

IMG_20160620_103046677Mientras leía y veía las imágenes, en las calles, montes baldíos o parques trataba de reconocer algunas de las especies descritas, ganas me dieron de conocer algunos de los municipios que eran mencionados en los mitos y me cautivo mi propio jardín a conocerlo un poco más. Me sentí rodeado de algo vivo, la última página, como muchos otros libros fue una mezcla entre el dulzor de terminar una lectura y el amargor de despedirme de alguien que me acompañó por un tiempo. ¿qué fue lo que hizo tan especial mi lectura?, ¿es un libro tan bueno? ¿para que rayos me pregunto estas cosas?, No lo sé. Lo que si entendí es que en la medida en que alguien de manera honesta y con el temple tranquilo se interesa por algo o alguien comienza a sentir empatía, tal vez debería decirlo en primera persona, pues eso me paso a mi. Me parece que el amor germina en conocer lo que nos rodea, esto a su vez da amor, un círculo que se auto regenera. Pasa en las familias, con las mascotas, hasta con los pasatiempos. El interés es vital para crecer como sociedad y de manera individual, eso da libertad. Me imagine por un momento a maestros, alumnos y personas del estado trabajando en común, cada uno con sus propios intereses y limitantes, contactando. Quizá sea la lectura, los libros o la vegetación una primera buena excusa para hacer diálogo en una sociedad que parece ser está cada vez más desconectada entre sí por tanto medio de comunicación, una ironía que si no da risa, si es deprimente. Por fortuna, como en los libros, siempre hay oportunidad de dar vuelta a la página.

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