Guía para un perro feliz

guia-para-un-perro-feliz¿Qué límite tiene mi racionalidad? No la del ser humano, la mía. Sin divagar en ideas, hoy me pregunto hasta dónde puedo llegar masticando una cosa en mi cabeza para llegar a obtener algo, al parecer me mantengo “ideando” todo el día, entonces, al final qué obtengo…y creo que nada…

Moncho es nuestro bullterrier que nos acompaña en casa. Tiene su casita de madera en nuestro jardín, la cubre dos sombras nutridas y frescas; su plato de metal para la comida y otro de plástico para el agua, ¡ah! y un par de juguetes de nylon para mordisquear. Desde pequeño ha sido fuerte, juguetón y cariñoso, de hecho eso le ha costado mucho en su salud: un accidente lo dejó mal de una de sus patitas, de uno de sus ojos y uno de sus dientes, todo eso por ser como es y también por el tipo de dueños que tiene, osea yo y mi esposa. Cesar Millan el autor de “Guía para un perro feliz”, les llama “líder(es) de la manada” y creo es un mejor término, tanto para el marketing y para el diálogo, porque permite abarcar más aspectos propios de un seguimiento, de un control y una disciplina por la que él, César, impulsa mucho en sus programas de tv, conferencias o seminarios. Recien termine el libro y tenía muchas ganas de reseñarlo, decir que es un libro sumamente fácil de leer, dividido en capítulos muy claros que facilitan la búsqueda de un tema en particular, que además abarca aspectos claros, identificables y muy comunes en la vida de las relaciones entre perros y personas. Un libro muy completo. Como parece ser su estilo, narrado desde una perspectiva muy personal, de entrada en primera persona. Mi ejemplar contiene imágenes en blanco y negro que me inspiraron a rememorar momentos muy agradables con Moncho. Si por mi fuera, regalaría este libro a todos quienes tienen un perro, no para educar o poner un dedo acusador sino para compartir experiencias, creo que la lectura es un maravilloso puente para el acercamiento, para el diálogo y para la comprensión mutua;IMG_20150625_090313 cosa contraria es la que pienso de que todo aquel que quiere comprar una mascota, antes deberían hacerle todo un estudio psicológico, social y económico para establecer si puede mantener un perro, pero claro eso ya esta muy loco de mi parte ja ja ja.

Sin embargo, me tarde en reseñarlo y eso fue porque al final del libro aparece una pequeña historia personal del autor. Me recordó cómo llegó Moncho a mi vida y las circunstancias que me rodeaban. En particular, el más duro fue aceptar mi intentos por racionalizar todo, planearlo y hasta acomodarlo… una cosa muy humana y claro que muy imposible… Fue ese encuentro con el buen Moncho lo que me fue permitiendo ver a un ser vivo viviendo el presente… el ya famoso “aquí y ahora”, hasta la fecha es maravilloso, de eso sí espero al final del día quedarme con algo…

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El bull terrier

                                 PARTE I

2012-08-24-190856De poco a nada servían las horas de entrenamiento frente al costal ni las incontables mañanas de salir a correr o llevar una alimentación balanceada; el camino de terracería, el sol resplandeciente y los veintidós kilos con doscientos gramos de Moncho me parecían insoportables. Una de sus patas traseras no respondía a su voluntad tacita de caminar y la otra sangraba.

Un domingo como cualquier otro, donde lo primero que aparecía en el panorama era planear un lugar en el que pudiéramos disfrutar alguna actividad con nuestro perro, ya que todos los libros que abordan el maravilloso mundo de los canes, sugieren o recalcan la necesidad imperiosa que tiene el hacer ejercicio, pues en ello está la obediencia, la salud y el esparcimiento no solo para los perros sino también para sus dueños. Y es que obedeciendo una rutina es más sencillo establecer un canal de comunicación, sin mencionar lo que se habla en todas partes las actividades físicas en cuento a salud y recreo. Nos levantamos para salir a trotar a la Huasteca santacatarinense. Recuerdo como en otro de esos domingo cualquiera, una portada de libro llamo nuestra atención: dos cachorros bull terriers blancos con manchas negras a un lado de uno de sus padres cobraban vida para observarnos eternamente en esa fotografía. Compramos el texto.

Me encantaron todas las fotografías, perros pequeños y grandes, juguetones o posando, caricaturas o accesorios, de todo un poco. Martin Weil, desarrolla en breves letras lo elemental en el cuidado y protección de esta raza de caninos con un título muy descriptivo, breve y sustancioso: “El bull terrier”. Era una especie de regalo para Moncho, de hecho le dije mientras lo pagábamos: “mira conoceré de ti, quiero cuidarte, quiero saber cómo cuidarte”… ¿y en los accidentes?

Culpa y mas culpa, reproches y pensamientos “si-hubieresinos” explotaban por mi mente mientras cargaba a Moncho después de que lo habían atropellado, corría con todas mis fuerzas para regresar a la camioneta he ir a buscar un veterinario y no parecía suficiente, nada era suficiente, menos en el instante en el que giro su cabeza para mirarme, una imagen que no puede borrar mi memoria, unos ojos tristes de miedo, desconcierto y dolor…

Mi esposa llego con el vehículo, había corrido como nunca la había visto hacerlo para interceptarnos en el punto más corto de la recta mientras yo lo cargaba.

He dejado de escribir por varios meses en los que hemos tenido altibajos de recuperación. Operaciones,  medicamentos y tratamiento. Ha sido muy duro y estamos en el camino a recuperar toda la salud posible. De nuevo tomo la portada que tanto gusto me da al ver esos tres pares de ojos negros, pequeños y amorosos. De nuevo pongo mis dedos en el teclado para hacer lo que disfruto: escribir y otra vez, ver a mi perro a lado mío mientras lo hago. No me ha tocado repetir en la vida dos momentos iguales, si acaso parecidos pero cada uno con su sazón que lo diferencia, acentúa y recalca. El mismo libro, el mismo perro, diferentes emociones.

El encantador de perros

monchoLa verdad es que aun no he encontrado una obra que me inspire a decir “éste libro cambio mi vida”. Creo que la lectura se mescla en la vida del lector tanto como el mismo aire. Sin embargo, hoy quiero hablarles de un libro que si cambio mi relación con un ser tan lleno de amor, fuerza y dinamismo que mi vida si cambio.

Ese libro salió a tema en una sesión de terapia psicología (es curioso como ahora que lo escribo, allí han salido nombres de muy buenos textos). Y eso sucedió, porque decidí unir a mi vida la compañía de un hermoso perro. Claro, que hubo muchas objeciones en mi casa, no existía la confianza en que yo pudiera hacerme cargo del mantenimiento del animal y su área de estar. La verdad, la desconfianza tenía bases, creo que era eso lo que muy en el fondo me impulsaba a tener un perro. Un cachorro es como un imán de atenciones, mimos y cuidados, pero eso dura un par de semanas. Luego, no solo no inspira nada de eso, si no que es hasta agobiante proporcionar los cuidados básicos, no digo mimos, si no lo más elemental; dejan de ser esa “ternurita, bola de pelos” para convertirse en esa “bestia, rompelotodo”. Entonces, aparece el nombre del libro: “El encantador de perros” de Cesar Millán. Famoso por sus programas en donde recita esa famosa frase: “Rehabilito perros, adiestro personas”. Nada más cerca de la realidad, como se dice.

Cada párrafo, me mostraba un mundo alterno al que yo vivía. Una oportunidad de abrirme a una energía que existe y no es parte de las verborreas de chantajistas espiritistas. La energía visceral de vivir. Un constante vivir en presente, aquí y ahora. Millán, utiliza ese espacio para describirse a sí mismo y su relación con los animales. Su historia y lo que ha experimentado. El libro es un testimonio. Creo que por eso me agrado tanto. Pero no es todo, la sencillez, los ejemplos prácticos y su auto confianza fue algo que pude experimentar con nuestro buen perro, Moncho. Y definitivo, no es sencillo, pero si muy divertido.

Foto0114Es un libro que yo recomendaría tener a la mano a todas aquellas personas que viven con un perro o cualquier otro animal domestico. También debo aclarar, que no es un manual para enseñar cabriolas a los canes hogareños, nada de eso, es algo mucho más… es una invitación a entablar una comunicación de manera en que tanto el humano como el perro puedan entenderse. Suena loco, ¿verdad? Pero no lo es.

Me resisto a mencionar ejemplos, pues la idea es promover la lectura no sintetizar el libro, pero aquí va algún detalle. Los perros a diferencia de las personas no prestan su atención en base a lo que ven, escuchan o huelen, ellos lo hacen por medio del olfato, luego los oídos y por último la vista. Así que si usted pretende inculcarle un habito de higiene a su cachorro con un sermón o haciendo la mímica de “levantar la patita” para hacer sus necesidades, usted como yo está perdiendo el tiempo, ja ja ja. Ellos siguen la energía tranquila y serena de su dueño. A mayor tranquilidad, mejor obediencia, pero Cesar Millán explica mejor este y muchos, muchos temas más. Yo solo les comparto, que en nuestra casa, mi esposa y yo, gozamos mucho tener a este bello perro a nuestro lado, porque en ocasiones llegamos a pensar que él tiene una capacidad infinita de dar amor. Eso sí cambia la vida.