Donde habitan los ángeles

20668759529_c636c1eb2eMi hermano y su esposa son maestros. Un día llego con una pila de libros a la casa de mamá, nos convido a que tomáramos uno. Que lo leyéramos, y después pudiéramos sentarnos a compartir la lectura. Me dio risa que parecía que estaba regalando Entomatadas, porque no sobro ninguno, de hecho, algunos nos quedamos con varios ejemplares.

Hoy les hablare de uno que se trajo mi esposa. Lo leyó, lo lloro y se rió. Se titula “Donde habitan los ángeles” escrito por Claudia Celis. Una historia narrada a través de pequeñas anécdotas de Pancho. Desarrollada en San Miguel, un pueblito de México; su vida junto sus abuelos Tacho y Chabela va creciendo comenzando de niño en unas vacaciones junto a sus primos hasta entrada la juventud donde cada texto nos presenta la personalidad de cada unos de los personajes, sus gustos e inquietudes.

Mientras yo leía “no sé que”, mi esposa soltaba las carcajadas y titubeaba entre narrarme lo que le daba tanta risa o respetar mi espacio de lectura, o eso pensaba yo, porque después me confeso que realmente lo que esperaba era que yo pudiera leerlo. Una noche la encontré llorando con lampara encendida y libro en mano. Algo tenia ese libro. Al final, me lo dijo… y añadió, — Termina lo que lees o cuando tengas oportunidad léelo, a mi me gusto mucho.

Los primeros capítulos, por llamarlos de un modo, me daban joyas interesantes, pequeñas semejanzas a mi niñez y eso me atrapo, pronto la historia me tenia envuelto, solté las mismas carcajadas que mi esposa y le llamaba por terlefono para decirle, “voy donde Tío Tacho, bla, bla, bla”.

donde-habitan-los-angelesDespués, sí, también lloré; no porque la historia fuera triste, sino  porque entendí al personaje en sus adversidades. Porque el ser humano muchas veces tiene la habilidad de no poner la mano en el fuego para intuir que eso lastima, porque siempre hay alguien a quien se ha visto padecer algo similar, o quizá, porque la infancia es el pequeño espacio que se busca por todos los medios que se mantenga segura, protegida y feliz… el valor de la inocencia…

Cuando lo termine, compartimos mi esposa y yo nuestras impresiones, es algo que me gusta mucho. Ella, cuando creo que ya exprimí hasta la ultima gota de cada frase, comienza por mostrarme que aun había más, y en ocaciones, es lo más delicioso. Un libro sencillo, que me imagino es sencillo de conseguir puesto que se los encargaron de tarea en la escuela donde labora mi hermano, a quien le agradezco una enormidad la oportunidad de compartir lectura, con mi familia, y apartir de ahora, con quien guste…

 

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