Anhelo de vivir. La vida de Vincent Van Gogh

img_20161116_231103532Luego de algunos años de no subir a un escenario con la Tuna, me invitaron a participar al certamen de aniversario, por ser los anfitriones nosotros cerraríamos la presentación. Más que oxidado pero con mucha emoción, acepte con la condición de que si no me sentía cómodo, lo dejaríamos para otra ocasión, así que, nos pusimos a ensayar… eso me regalo muchas experiencias.

Para tener un balance les digo que amargamente el traslado fue un caos, en una ciudad donde las horas pico son una excelente oportunidad para gritar majaderías, explotar el ego y poner a prueba la capacidad de resistencia, sin contar que unas pequeñas gotas de lluvia ponen a todo Monterrey a vivir una crisis vial. Luego los ensayos, que borran todo mal sabor de boca.

Allí no quedo la cosa. Aprovechamos para visitar a la familia de mi esposa, y en una de tantas,  mi cuñado me presento su colección de libros, me presto uno, recomendándomelo muchísimo. Sin más, deje que lo que estaba leyendo para regresarlo lo más pronto posible.

El ejemplar estaba considerablemente dañado pero guardaba un valor sentimental incalculable, por la persona que se lo regalo y ademas, de que lo disfruto mucho. Yo empece a poner amplias expectativas y por fortuna no me defraudo.

30019166824_203aa1c161Titulado; “Anhelo de vivir. La Vida de Vincent Van Gogh” el libro nos adentra en la tormentosa vida de este pintor Neerlandés, que entre otras cosas es muy conocido por haberse mutilado una oreja, yo no conocía los motivos que lo impulsaron, ademas, de que algunas de sus obras ya me habían interesado, tenia el grato recuerdo de que hace varios años había yo comprado un pequeñísimo diario para guardar anotaciones de un proceso muy lindo que viví en terapia, por desgracia, en un robo que sufrí, cargaron hasta con mis manuscritos, en la pasta había una carta facsimilar de Vincent a su hermano Theo, emotiva, apasionada y descriptiva de la forma en que vivía su arte.

Irvin Stone, autor del libro cuenta, según me comento mi cuñado, con otros libros que no sería mala idea buscar, puesto que su narrativa es sencilla, elocuente y muy descriptiva, capítulo a capítulo, entretegía la complejidad de un artista que vivió al limite en cada una de sus empresas, desde sus amores fallidos, la búsqueda de su realización personal hasta la entrega de todo su ser a aquello que él sentía era la justificación de su propia vida: pintar.

Contemporáneo a lo Impresionistas, viviendo codo a codo, aparecen en la historia su relación con algunos de ellos. Sin embargo, es con Theo, su hermano menor, con quien desarrolla un amor fraternal que raya en lo sublime, no fueron pocas la ocaciones en que un nudo en mi garganta apretaba una bola de sentimientos que se me derramaban por los ojos.

Fue una linda experiencia tener ese libro entre mis manos, la historia me atrapo, los comentarios que hacia con mi cuñado nutrían la lectura, ademas, hoja a hoja el libro me decía que lo tratara con cuidado, que estaba vivo; con su olor, su textura añeja y sobretodo con pequeños crujidos de irse desprendiendo del pegamento original. Tuve que admitir con pena que si seguía leyendo tarde o temprano el ejemplar se partiría a lo que le ofrecí a mi cuñado la opción de repararlo o regresarselo. Prefirió lo primero, después de que lo leyera. Ya lo hice y ahora se los recomiendo con agrado, es momento de mandar a éste gran amigo al taller de reparación con la esperanza de que alguien más disfrute de su contenido… hasta la próxima.

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El código Da Vinci

Me senté en el sofá y encendí el televisor. Comencé a cambiar de canal. Todo en automático. La figura de la famosa pintura de Leonardo Da Vinci titulada “La última cena” me llamo la atención y deje de presionar los botones del control remoto.

250555945_cdf49db3ebEra un programa de televisión dedicado a un libro que, en ese momento, causaba mucho revuelo en el mundo. Un Texto que a opinión de los especialistas era una maniobra muy tergiversada de la realidad hecha por el autor de la obra: Dan Brown. La historia narra las aventuras de un profesor de simbología, Robert Langdon, quien se ve involucrado en un asesinato realizado en el mismísimo museo de Louvre, uno de los recitos artísticos más importantes del mundo. Desentrañar el móvil y los autores del homicidio es solo uno de los misterios que van cautivando al lector en la obra. Poco a poco se van descubriendo pistas y acertijos que al mismo tiempo unen sociedades secretas, personalidades de la política, religión y el arte. El profesor Langdon tiene que hacer uso no solo de sus conocimientos si no de una agudeza mental para salir de cada embrollo en forma de claves antiguas, artefactos o códigos medievales, que en determinado momento llegan a poner en peligro su propia vida.

Los libros se unen a la vida diaria. Así una obra leída en tres días o a lo largo de un mes no tiene el mismo efecto en el lector, tampoco si él mismo tiene o no tal o cual preferencia o inclinaciones hacia lo espiritual, etc. cada obra tiene un impacto personal en cada lector como cada nuevo día. En ese programa hacían hincapié en el titulo del Texto: El código Da Vinci. Expertos en arte, religiosos, historiadores medievales y escritores criticaban, refutaban o ensalzaban la historia, me pareció divertidísimo escuchar preguntas que nunca me pasaron por la cabeza al leer el libro que acababa de terminar pocos días antes; ver las imágenes de las obras de arte que mencionan en la trama o de las calles donde se desenvolvieron las acciones, me parecía sumamente vivificante, no se diga cuanto tuve la oportunidad de visitarlas, el impacto es vértigo.

Años después, produjeron una película con el actor Tom Hanks como el profesor Langdon, filme que se apego considerablemente a las acciones literarias, al menos a mí, me gusto más leerlo; quizá fue que la película dura menos de las dos horas y que el libro lo cargue más tiempo, lo que sí sé es que leerlo cambia la vida, como todos y cada uno de los libros que he tenido el placer de leer.

Azteca

Los mexicas, no fueron la cultura madre de la región que hoy es México, si acaso la más emblemática en parte por el encuentro dramático con los españoles, así como tampoco lo que hoy forma nuestro país se origina de los mexicas. Es mucho, muy, bastante más complejo que eso.

Una cultura nace de otra, se fusiona a una mas y/o se desprende de una distinta, así pasamos por los Olmecas, los Teotihuacanos, los toltecas etc. Hasta llegar a lo que somos hoy. Lo imagino como cuando gotas de agua en el suelo se van juntando a otras y desprendiéndose de una más hasta formar un charco o bien, deshacer uno.

templo mayor

Cuando leí, mi primera novela de manera consciente y voluntaria por desgracia ya no era un chicuelo,  estuvo frente a mi mucho tiempo y peor aún, la habían leído mis padres. De hecho estábamos comiendo en la mesa cuando en televisión un novelista hacia propaganda de su obra más reciente que hablaba sobre la historia de México, a lo que mi familia “agarro cuerda” y tomamos el tema como sobremesa contando anécdotas de la escuela, mitos urbanos y uno que otro recuerdo en palabras de los abuelos; estábamos bien metidos en la plática cuando papá como autentico soberano monárquico absolutista toma la palabra y directo a mi me dice: – Hijo, pues a ti que te gusta leer tanto, ¿por qué no lees el (libro) “Azteca”?- Sentí un balde de agua fría, ¿De dónde decía con tanta seguridad que mi me gustaba leer?  Me imagino que puse cara de gato asustado porque se hizo un silencio y papá remato aludiendo a todos los libros de la facultad que usaba para estudiar. Y justo allí, en ese momento, con esas palabras, una cascada de obviedades me escurrió desde mi diminuta frente hasta los pies, cómo era posible que leyera textos por tarea y nunca lo hubiera hecho por gusto propio.

Ese libro, cuando mis hermanos y yo lo veíamos en manos de papá o mamá nos parecía terrorífico, tenia finta de diccionario; con las hojas viejas, amarillentas y de letras pequeñas, parece que llego a la casa porque se lo prestaron a papá, algo curioso. Narra la vida de principio a fin de un mexica que nació antes de la llegada de los españoles y murió cuando ellos comenzaban a organizar lo que sería la Nueva España. Por encargo del rey, los “padrecitos” juntaron a los más viejos de los sobrevivientes para cuestionarlos sobre sus anteriores estilos de vida y allí estaba este personaje, Tiléctic-Mixtli (o Nube Obscura) el protagonista que además de que vivió una vida muy caótica tenía una forma de contar las cosas un tanto sarcástica, directa y honesta.

El libro lo tiene todo, suspenso, intriga y humor. Me enamore de él a la primera pagina, lo llevaba a todas partes y no era fácil cargar tamaño “ladrillo”. Lo escribió Gary Jennings, un profesor gringo que al parecer era auto didacta; vivió unos 10 años en México para reunir información y publicarlo; cuando termine el libro tenía muchas ganas de preguntarle qué tanto del libro era ficción y qué real, ya había muerto para entonces, así pase de un libro a otro y luego a otro, para darme cuenta que coincidía con muchos estudios arqueológicos.

 Recuerdo esa sensación de leer la última línea, la recuerdo porque la sigo teniendo con cualquier libro independientemente de si me gusta o no, si es novela o no, si es histórico o no.

Los invito a tomar el valor de cargarlo, leerlo y a compartirme sus impresiones; seguro habrá mucho de que dialogar; lo curioso es que así como llego, así se fue, lo preste y jamás regreso, me imagino que quienes lo leímos tenemos ganas de seguir compartiéndolo.

El conde de Monte-Cristo

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Dos meses, han pasado de mi boda y aun sigo “acarreando” pedazos míos a mi nuevo hogar. Es un desprendimiento por de más nutrido; sentimientos, signos, ideas, recuerdos y sobre todo esperanzas, ilusiones y anhelos. Es el tipo de cosas que solo entiendo porque lo estoy viviendo. Compre un par de cajas de plástico para proteger mis tesoros de papel; mis libros. No fueron suficientes, mi hermano me prestó una tercera para que cupieran todos. Yo, solo, los fui colocando dentro. Sentía las pastas, la textura de sus hojas y hasta ese bendito aroma de libro; no solo eso, también venían a mi mente imágenes de mi propia vida en el momento de leer esos textos, sensaciones de cómo me sentía y de lo que me hicieron sentir. Casi todos me han regalado una carcajada de loco,porque me reí solo, y algunos lágrimas tristes, grandes y pesadas. Recuerdo a cada uno de ellos, me encantaría decir que recuerdo todo lo que me dijeron pero eso sería mentira y lo veo como una bendición, pues, me deja la ilusión de algún día volverlos a leer. Hoy, me doy cuenta que conforme pasan los años también varía mi gusto por nombrar a mis cinco favoritos; llegan nuevos, vivencias diferentes y percepciones reorganizadas, sin embargo, hay dos que nunca cambian de posición. Podría decir que la novela es una representación de la realidad o que al menos es una de las cosas que me llaman la atención de ese género literario, son como las matemáticas que representan algo real o como las fotografías, nunca serán la vida misma pero se le parecen mucho y así viví “El Conde de Monte-Cristo” de Alejandro Dumas. Cada que puedo lo recomiendo, me encanto de principio a fin. Mientras mas leía más quería, una intriga en mi cuerpo me recorría día a día, aun mientras recorría con mi vista las letras y no se diga cuando me despedía hasta el día siguiente. Alejandro  Dumas se caracterizo por tener en la narrativa un talento especial, es un grande de la literatura, tan grande que se dice que fue el novelista más leído de su tiempo, un francés ricachón que además era polémico para su época; gustaba de dar banquetes y fiestas en su residencia.

Ideó esta novela en uno de sus viajes con un colaborador suyo en 1843, al parecer tenía un equipo de trabajo y no por ello podemos demeritarlo; quién demerita al mariscal de campo en partido de futbol americano; tenía un particular punto de vista para la novela, decía, que debía ser contada primero por lo interesante aun antes de presentar a los personajes. En aquellos años la novela fue presentada en partes en Le Journal des Débats, hoy creo hasta en “PDF” la encontramos en la red sin la necesidad de esperar que le sucedía a Edmundo Dantés, no imagino a la desesperación de la gente cuando leía capítulos enteros sin siquiera mencionar su nombre, preguntándose ¿Qué interesan estas albaricoques en la trama? Y ver al final como cada uno de esos bloques gigantescos de dudas van cayendo uno a uno en el desenlace. Quiero pensar que la vida tiene un don para poner cada cosa en su lugar a su debido tiempo. Los invito a tomar la aventura de seguir a Edmundo, Mercedes y Danglars, su vida y ustedes sabrán cuando…