Jaime Sabines. Recuento de poemas 1950/1993

28824668100_35d72c4339La canción empezó a sonar mal en el estéreo, una de las desagradables desventajas de un CD, se rayan y justo el pedazo del solo de guitarra queda arruinado; lo apague y deje el radio, a ver qué me puedo encontrar, pensé… y esa pequeña decisión cambió mi vida.

No exagero, antes de aquello la poesía resultaba para mí un desbarajuste, una forma barata para llamar la atención, actividad exclusiva para amantes del diccionario. Sucedió que a voz del locutor, un poema de Jaime Sabines cobró vida propia, lo escuche completito, sin interrupciones y de manera atenta. “Me encanta Dios”, se titula y para confusión mía está escrito en prosa, lo cual me rasguño la curiosidad. Antes, algunas frases de biografía del autor y después una canción bohemia, sin embargo, yo estaba enganchado, trate con todas mis fuerzas de no olvidar lo más importante: el autor, el poema y lo que había sentido en ese instante, en mi caso no es cualquier cosa, soy muy distraído; así, un día en alguna librería de la ciudad me encontré con “Recuento de poemas. 1950/1993”, libro que reúne trabajos del poeta que él mismo se encargó de seleccionar. Claro, allí estaba…

img_20160907_175427754Escucharlo en mi mente con mi propia voz (que no es precisamente la que yo percibo salir de mi boca), bueno, fue maravilloso. Recordé aquel instante del que les cuento.

Pero, hasta ahí. No me anime a leer todo el libro. Tuve miedo a cambiar mis percepciones, aquello a lo que me amarraba, lo que yo decía. Hubo de pasar experiencias, opiniones de amigos y maestros, y por supuesto otros libros para agarrar y disfrutar éste. Lo hice y es sensacional. Sigo sin exagerar, quizá sea algo de lo más apasionante verse a uno mismo cambiar de opinión con muchas ganas de hacerlo respetando lo primero.

Con mucho agrado se los recomiendo, podrán encontrar un desapego a lo formal, a lo retórico y sin versos, (ja, ja, ja ¡qué caray!), eso sí, una voz continua, ¡valla!, uno podría identificarlo entre otros poetas.

Les comparto que en algunos trataba de leerlos en voz alta, susurrarlos o con voz queda, tratando de identificar lo que las frases me hacían sentir, parece que eso ayuda. Se los dejo aquí con toda la intención seguir disfrutando el placer de la lectura escribiendo.